El libro de los Filòsofos muertos

Estoy leyendo, una vez mas, èste libro que curiosamente trata sobre la muerte de los filòsofos, pero no la muerte espiritual o su desapariciòn en la historia del pensamiento, sino la muerte fìsica como un hecho

Simon Critchley

inexorable. El libro narra de una manera divertida y fresca los ùtimos momentos de muchos pensadores, desde Tales de Mileto, hasta Simon Critchley en pleno siglo XX. La novedad de este libro estriba en que los datos que el autor comenta son muy curiosos y detallistas. Algunos parecen pequeños cuentos de fantasìa, sin embargo la realidad siempre nos sorprende. Muertes absurdas, muertes elgantes y muertes extravagantes . Un libro que puede ser el compañero de viaje o  para leerlo  un dia en la playa. Recomiendo no llevarlo a un funeral, porque no entenderàn nuesra  sonrisa burlona . Ademàs del “modus mortis” el autor investigò los legados que estos personajes dejaron a la humanidad, a sus familiares o a sus mascotas. El que màs me sorprendiò fue Jeremy Bentham, cuyo cadaver se encuentra disecado en el University College de Londres. Su  irreverencia llego a esos lìmites y se autodefiniò como un “autoìcono” a modo de burla para quienes honran con respeto a sus antepasados.

Un libro muy interesante  y un engreìdo en  mi biblioteca.

El sistema educa

el sistema educa

No nos engañemos, el sistema es el que educa en nuestro país. Muchos colegios y profesores piensan que aplicando estrategias personalizadas obtendrán diferentes resultados en la educación de sus alumnos. Y son estos mismos colegios y directivos que al final de año tratan de enmendar esas actividades particulares para “alinearse” con el sistema, ante la sorpresiva visita de un Inspector del Ministerio de Educación. La Educación Personalizada es un limbo, que se reduce a la tutoría y a  la orientación de los alumnos, la mayoría de veces es pura doctrina religiosa.

Hace un tiempo aprendí que una estrategia  eficaz consistía en aplicar el sistema actual , con sus aciertos y sus carencias adicionando un plus educativo. Este “producto agregado”  habita , o se encuentra en el campo de la cultura, entendiéndose por ello: la lectura, la práctica deportiva,  (algo radicalmente distinto a la Educación Física) , y la participación crítica de los alumnos en las competencias relacionadas con las Ciencias Sociales.

Los docentes deberíamos ser “activistas educativos” dispuestos a proponer soluciones o planteamientos al sistema, porque somos los navegantes expertos en este mar de la Curricula Educativa. O tambien podemos convertirnos en estatuas de piedra, sumisos ante las iniciativas de otros . Nos quejamos siempre de las carencias intelectuales de los alumnos y levantamos un altar a las matemáticas y a las ciencias exactas. En otras palabras promovemos la Inteligencia Estructural ( aquella que solo se puede medir mediante tests) y nos olvidamos de las otras  intelingencias:  La particular  (la famosa METACOGNICIÓN) y la inteligencia social.

Basta con leer el Diseño Curricular nacional de EBR  2009,para opinar que si se cumple lo  previsto,  la educación en nuestro país sería una de las mejores de sudamerica.  Pero eso es una teoría, la práctica nos dice lo contrario.

 

¿Vale la pena educar?

La pregunta puede parecer tonta, sin embargo en mi contacto diario con los docentes  , de todos los niveles, hay cierta incertidumbre entre lo que se enseña y el resultado que se obtiene a fin de año.

vale la pena

Es una enfermedad que se ha instalado entre muchos de los profesores. Pensar que lo que hacemos en los colegios no vale para nada. Hay algunos profesores que piensan que los chicos salen de secundaria sin saber lo necesario para afrontar la vida diaria. Y pareciera que en algo tienen razón. Sin embargo soy optimista y pienso que eso es parte de nuestro pesimismo nacional. Si bien es verdad que los niveles educativos estan por debajo de los índices internacionales, lo que hacemos en los colegios es mucho y sí vale la pena.Los profesores de Primaria y Secundaria somos los que realmente conocemos y sabemos de la realidad educativa. Por eso es que algunas veces critico la mirada lejana de los catedráticos , teóricos académicos que dictan normas , algunas veces irreales y ridículas sobre la educación en los colegios. Los profesores de Colegio se pasan la vida entre las aulas, enseñando, conversando, entendiendo y viviendo con los alumnos. 

El profesor de aula escolar debería ser la conciencia de la sociedad, porque es él, el que tiene la información directa de lo que sucede con las familias, es el profesor el que conoce los problemas económicos y sociales del lugar de donde vienen sus alumnos.

Porsupuesto que educar vale la pena, porque se puede hacer mucho por el país y por los alumnos.  Lo lamentable es que terminada la epoca escolar los chicos tienen que ir a la universidad y si tienen suerte, encontrarán algún catedrático humano y comprometido con su realidad. En el Perú, la pregunta sería ¿vale la pena ir a la universidad?

“Médico cúrate a ti mismo”

¿culpable?

Durante el año 2009 he tenido la oportunidad de conversar con muchos profesores, lo cual me ha permitido conocer realidades diferentes, microcosmos pedagógicos enclavados en realidades distintas y algunas veces opuestas. He visitado colegios pequeños con apenas 200 alumnos y tambien colegios enormes donde la burocracia reina y retrasa la urgencia educativa. En todos esos lugares el tema ha sido la lectura y el hábito lector de los alumnos. He escuchado pacientemente quejas por la falta de interés que tienen los alumnos por la lectura. Y la mayoría de argumentos son parecidos: “la culpa la tienen la Televisión y la internet”. la primera porque les quita el tiempo para leer o estudiar y la segunda porque los chicos ya ni siquiera escriben, sino que “balbucean digitalmente” algunos signos raros.  He procurado , estoicamente, ser comprensivo con los profesores. Sin embargo tengo que decir algo al respecto: No se puede pedir hábito lector a un alumno, si el profesor no lee por lo menos diez libros al año. No se puede pedir hábito lector, si es que en los colegios no existe una Biblioteca. No se puede pedir hábito lector si los profesores solamente leen resúmenes y antologías.  Finalmente pienso que el profesor no es el culpable de éste problema, sino que es parte de la solución. Existen otras soluciones pendientes que abordan los temas laborales y económicos. Pero , eso de echarle la culpa de todo a los alumnos no es honesto, ni siquiera elegante.

“Evaluar , evaluar que el mundo se va a acabar”

Hoy tuve una sesión de trabajo con un grupo  de profesores de Primaria y Secundaria. El tema era : La organización de un plan lector eficaz.  Cuando llegamos al tema de : “Si es necesario Evaluar el Plan lector”, las opiniones comenzaron a dividirse. Algunos, se mostraron indiferentes y otros, la mayoría,  defendían la idea de que era necesaria la evaluación  a los alumnos para tener la seguridad de que habían leído los libros sugeridos y habían logrado comprender lo leído.

Evaluar evaluar que el mundo se va a acabar

Siempre sucede lo mismo, cuando hago esa pregunta: Parece que hay una intención de querer evaluar todo numéricamente. ¿Será posible evaluar los sentimientos y las reflexiones diferentes de cada lector?, es posible evaluar la tristeza o la alegría, la desazón, el temor?. ¿Será verdad que el profesor se está convirtiendo en una máquina poderosa de evaluación que emite calificaciones y determina la capacidad de admiración o frustración de los alumnos?, ¿Será esta la razón por la que los chicos temen ser amigos de los libros?

Yo si estoy de acuerdo con la evaluación, pero la evaluación de los profesores que ejecutaron el Plan lector. hay que evaluar los procesos y las actividades que promovieron la lectura; para, de esta manera, tener una idea clara hacia donde se encamina el hábito lector del colegio.

Cuando terminamos la sesión todos sonreimos porque recordamos que el ser humano siempre busca razones fuera de sí para asumir responsabilidades.  Mirar la paja en el ojo ajeno es un mal hábito pedagógico que deberíamos desterrar. Terminó la sesión, saludos y agradecimientos, pero sobretodo preocupación . Definitivamente fue una mañana fructífera.

Los 50 en Fotografías

Uno de los libros más queridos de mi estantería: “Los cincuenta en fotografías” de James Lescott ,  editorial Parragon. Hay fotos increibles de la guerra fría, la guerra de Corea la guerra civil en Argelia, el triunfo del comunismo en Cuba. Todas las fotos son en blanco y negro de gran calidad. Mi foto favorita está en la página 173. Se trata de una foto de la Revolución Húngara en la que aparece Daniel Sego, activista que se encargó de separar la cabeza de la estatua de Stalin mirando satisfecho su “travesura” revolucionaria. La portada del libro también tien una foto muy buena en la que aparece el Ché Guevara.
Los 50 en Fotografias

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